sábado, 2 de diciembre de 2006

UNA PARTIDA DE AJEDREZ DEFINITORIA


"El viejo jugaba con tanta exactitud y despliegue de piezas que me parecía que estaba jugando contra un notable matemático. Su rostro, sus músculos eran duros, ¡impenetrables!

En la jugada 17, y a partir de un gesto suyo de desaprobación, que enseguida advertí, me di cuenta que había cometido un error.

Cuando vi la posición, dos peones doblados, decidí explotar mi pequeña ventaja. Poco a poco, y a pesar de la tenaz resistencia del viejo, fui logrando acrecentar mi ventaja hasta que su posición se hizo insostenible. El viejo, como caballero que era, y cuando la partida se tornaba irreversible, rindió el rey"

Fragmento extraído del libro "Rosal Sangrante" de mi compañero Jorge Alejandro Lazaroff

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